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Castigos corporales y otras formas de castigos crueles o degradantes.


La aceptación social de la violencia es uno de los factores importantes debido a que tanto los niños, niñas y adolescentes como los agresores pueden aceptar la violencia física, sexual y psicológica como algo inevitable y normal. La disciplina ejercida mediante castigos físicos, tratos humillantes, intimidación y acoso sexual con frecuencia se percibe como algo […]

abril 25, 2012 | Castigos corporales y otras formas de castigos crueles o degradantes.
La aceptación social de la violencia es uno de los factores importantes debido a que tanto los niños, niñas y adolescentes como los agresores pueden aceptar la violencia física, sexual y psicológica como algo inevitable y normal. La disciplina ejercida mediante castigos físicos, tratos humillantes, intimidación y acoso sexual con frecuencia se percibe como algo normal, especialmente cuando no produce daños físicos visibles o duraderos1.

La familia, como agente de socialización primario, es el eje central y fundamental para el desarrollo y la protección de niños y niñas, ya que cubre sus necesidades físicas, psico-afectivas y sociales, así como la procuración de una formación integral y de relaciones seguras a partir de las cuales el niño o niña puede desarrollar una visión positiva de sí mismo y de los otros 2 Los tipos de violencia que sufren en el hogar son física: homicidio, castigos corporales, tratos negligentes; sexual y psicológica y verbal.

En México, el tipo de violencia que más llama la atención son los castigos corporales y tratos humillantes, los cuales son una práctica socialmente aceptada y arraigada para educar a niños y niñas. La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) en el artículo 5 “Los Estados Partes respetarán las responsabilidades, los derechos y los deberes de los padres o, en su caso, de los miembros de la familia ampliada o de la comunidad, según establezca la costumbre local, de los tutores u otras personas encargadas legalmente del niño de impartirle, en consonancia con la evolución de sus facultades, dirección y orientación apropiadas para que el niño ejerza los derechos reconocidos en la presente Convención” 3. Esto implica que los niños, niñas y adolescentes sean considerados sujetos activos de derechos y no objetos de los mismos. Es preciso crear las condiciones que garanticen la emancipación diferenciada y gradual de los niños en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Pero en tanto la sociedad no varíe su consideración del status del niño y lo acepte como entidad de derecho, los cambios legislativos servirán de poco4 y las costumbres o prácticas que violentan sus derechos seguirán siendo justificadas.

De igual manera, la CDN establece en el artículo 19 que “Los Estados Partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo”.

El Estudio de violencia contra niños y niñas de la ONU, define, al igual que el Comité de los Derechos del Niño, que el castigo corporal o físico es “todo aquel castigo en el que se utilice la fuerza física y que tenga por objeto causar cierto grado de dolor o malestar, aunque sea leve5.

La Observación General N° 8 del Comité de los Derechos del Niño define el castigo “corporal” o “físico” como todo castigo en el que se utilice la fuerza física y que tenga por objeto causar cierto grado de dolor o malestar, aunque sea leve. En la mayoría de los casos se trata de pegar a los niños (manotazos, bofetadas, palizas), con la mano o con algún objeto azote, vara, cinturón, zapato, cuchara de madera, etc. Pero también puede consistir en, dar puntapiés, zarandear o empujar a los niños, arañarlos, pellizcarlos, morderlos, tirarles del pelo o de las orejas, obligarlos a ponerse en posturas incómodas, producirles quemaduras, obligarlos a ingerir alimentos hirviendo u otros productos (por ejemplo, lavarles la boca con jabón u obligarlos a tragar alimentos picantes). Además hay otras formas de castigo que no son físicas, pero que son igualmente crueles y degradantes, y por lo tanto incompatibles con la Convención. Entre éstas se cuentan los castigos en que se menosprecia, se humilla, se denigra, se convierte en chivo expiatorio, se amenaza, se asusta o se ridiculiza al niño.

Los castigos corporales en el entorno familiar6 como forma de disciplina, se encuentran justificados como manera de corregir y educar a niños y niñas en el ámbito privado. Sin embargo también se presentan en los diferentes entornos como las escuelas, sistemas de justicia y sistemas de atención social. El alcance e impacto de los castigos corporales en México es desconocido, ya que la mayoría de los casos no son denunciados.

La situación del maltrato infantil a través de castigos corporales y tratos humillantes en México puede ser comparada a la de un iceberg en que únicamente es visible una pequeña porción del total de su masa. El DIF nacional reportó en el 2009 que menos de una cuarta parte de los casos de maltrato infantil fueron denunciados ante el Ministerio Público. Cabe señalar que no existen estadísticas ni registros en México sobre la situación de los castigos corporales y tratos negligentes. Los datos con los que contamos son de maltrato infantil y no se encontraron desagregados.

En las estadísticas del DIF nacional de 2002-2004 sobre el porcentaje de niños y niñas atendidos por maltrato infantil según tipo de maltrato en el territorio nacional. Los porcentajes más representativos son maltrato físico con un 28.6 por ciento7, omisión de cuidados con el 24.6 por ciento y maltrato emocional en un 23.8 por ciento. Se puede observar que son pocos los casos que se tuvo conocimiento y aproximadamente el 30 por ciento de los mismos fueron situaciones de violencia física en contra de niños y niñas.

 

Cantidad y porcentaje de niños, niñas y adolescentes atendidos por maltrato infantil según tipo de maltrato en el territorio nacional

Tipo de abuso

2002

2003

2004

Total por tipo de abuso del 2002-2004

Porcentaje total por tipo de abuso del 2002-2004

Físico

7,118

30.68%

7,828

27.80%

3,213

26.28%

18,159

28.6%

Abuso sexual

1,123

4.84%

1,257

4.46%

566

4.63%

2,946

4.6%

Abandono

1,474

6.35%

2,518

8.94%

682

5.58%

4,674

7.4%

Emocional

4,744

20.45%

7,301

25.93%

3,090

25.28%

15,135

23.8%

Omisión de cuidados

5,338

23.01%

6,879

24.43%

3,455

28.26%

15,672

24.6%

Explotación sexual

64

0.28%

59

0.21%

39

0.32%

162

0.3%

Negligencia

3,080

13.28%

2,069

7.35%

1,082

8.85%

6,231

9.8%

Explotación laboral

257

1.11%

246

0.87%

98

0.80%

601

0.9%

Total

23,198

28,157

12,225

63,580

 

Fuente: Elaboración propia en base a las estadísticas del DIF nacional de 2002-2004 sobre el porcentaje de menores atendidos por maltrato infantil según tipo de maltrato en el territorio nacional

Un indicador que refleja otra faceta de la situación, en el marco de los castigos corporales, es que en la estadística del DIF nacional sobre Maltrato infantil del Índice de femineidad de niños y niñas atendidos por maltrato infantil del 2002 a 20098, se observa que la tendencia del maltrato se presenta en mayor medida en niñas, por lo que tiene un fuerte carácter de género.

Además, actualmente existe una deficiente legislación para proteger a niños, niñas y adolescentes de la violencia en México a nivel federal y estatal, debido a que sólo se han aprobado leyes que buscan proteger los derechos de la infancia de diversas formas de maltrato y abuso sin la creación de mecanismos de cumplimiento y designación de responsables. En ningún Estado de la República, con la sola excepción del DF, se prohíben por ley los castigos corporales, contraviniendo a una recomendación explicita del Comité de los Derechos del Niño para el Estado mexicano.

Cabe señalar a manera de conclusión que cualquier tipo de violencia aquí mencionada es prevenible y evitable. Los Estados tienen la responsabilidad de reducir y combatir cualquier tipo de violencia a través de medidas preventivas y que garanticen la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes.

1Paulo Sérgio Pinheiro, Informe Mundial sobre la violencia contra los niños y niñas, Ginebra, ATAR Roto Presse, 2006, p. 12.

2 Consejería de Política Social de Murcia y Dirección General de Familia y Menor, Programa de atención al maltrato infantil. Imprenta Regional, Murcia. 2007, p. 32.

 3OACDH. Convención sobre los Derechos del Niño. 2007, p. 99

 4UNICEF, Manual de aplicación de la Convención sobre los derechos del niño, Atar Rojo Presse, Ginebra, 2004, p. 104

 5Pinheiro, Op. Cit., p. 52.

 6 No es el único entorno en el que se presenta, pero es en el que está más arraigada este tipo de práctica.

 7 En el que están incluidos los castigos corporales como un tipo de maltrato físico

 8 En el 2002: 97 niñas por cada 100 niños, 2003: 103 niñas por cada 100 niños, 2004:103 niñas por 100 niños, 2005: 106.3 niñas por cada 100 niños, 2006:102.3 niñas por cada 100 niños, 2007: 99.5 niñas por cada 100 niños, 2008: 94.6 niñas por cada 100 niños, 2009:110.3 niñas por 100 niños.



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